Visitantes recuperados
El remarketing convierte tráfico perdido en segundas oportunidades.
Display lleva tu marca a millones de sitios, apps y Gmail: ideal para darte a conocer y para volver a impactar a quienes ya te visitaron. Con audiencias precisas y exclusiones que cuidan cada peso.
La Red de Display de Google alcanza a la enorme mayoría de los usuarios de internet a través de millones de sitios, apps, YouTube y Gmail. Es el canal para dos momentos que Search no cubre: cuando tu cliente todavía no te busca (generar demanda y reconocimiento) y cuando ya te visitó pero no convirtió (remarketing).
El remarketing es la joya: la mayoría de los visitantes no convierte en su primera visita — Display los sigue con tu marca y tu oferta por los sitios que visitan, multiplicando las oportunidades de cerrar sin pagar otro clic de búsqueda. Con frecuencia controlada para presencia sin hostigar.
Y como Display mal gestionado puede quemar presupuesto en clics basura, nuestra gestión es quirúrgica: audiencias por intención e intereses, exclusión activa de sitios y apps de baja calidad, creatividades profesionales en todos los formatos y optimización a costo por conversión — no a impresiones de vanidad.
Cuéntanos tu caso y te decimos exactamente cómo aplicaría Google Display a tu negocio en España — sin compromiso y sin humo.
Agendar una cita Escríbenos por WhatsAppBanners en todos los formatos, alineados a tu marca y su objetivo.
Intención, intereses, similares y datos propios bien segmentados.
Visitantes y carritos abandonados perseguidos con tu oferta.
Fuera sitios basura, apps de juegos y ubicaciones que no convierten.
Presencia constante sin hostigar a tu audiencia.
El objetivo es el resultado, no las impresiones.
Quién es tu cliente y dónde navega.
Diseño profesional en todos los tamaños.
Llegar a los correctos, bloquear el desperdicio.
Conversiones vista y clic correctamente medidas.
Más presencia donde sí convierte.
Display rinde más como parte de la mezcla: generando demanda que Search captura y recuperando visitantes que tu sitio generó.
Entre el primer contacto y la compra hay días y dudas. Display mantiene tu marca presente durante todo ese camino — a una fracción del costo del clic de búsqueda.
El remarketing convierte tráfico perdido en segundas oportunidades.
Presencia repetida = la marca que recuerdan al decidir.
Miles de impactos por el costo de unos cuantos clics de Search.
Exclusiones activas contra el tráfico basura.
Google Display Ads es la modalidad de publicidad de Google que muestra tus anuncios —principalmente banners gráficos, pero también texto, formatos responsivos y piezas animadas— en la Red de Display de Google (GDN): una red de millones de sitios web, aplicaciones móviles, YouTube y Gmail que en conjunto alcanza a la enorme mayoría de las personas conectadas a internet. A diferencia de la red de búsqueda, donde tu anuncio aparece solo cuando alguien escribe una consulta, en Display tú decides a qué audiencias y en qué contextos quieres aparecer, y el anuncio se muestra mientras la persona navega, lee, ve un video o revisa su correo. En pocas palabras: Search captura a quien ya te busca; Display construye y recupera la demanda alrededor de esa búsqueda.
¿Para qué sirve en concreto para un negocio en España? Sirve para dos momentos del embudo que Search no cubre bien. El primero es la parte alta del embudo: dar a conocer tu marca, producto o servicio a personas que todavía no saben que existes o que aún no tienen una intención de búsqueda activa. Si lanzas un desarrollo inmobiliario, una nueva colección de e-commerce o un programa educativo, casi nadie va a googlear tu nombre porque no lo conoce; Display te permite ponerte enfrente de las audiencias correctas para generar ese reconocimiento inicial. El segundo momento es la parte baja: el remarketing, es decir, volver a impactar a quienes ya visitaron tu sitio y se fueron sin convertir, que en la práctica son la inmensa mayoría de tus visitantes.
La confusión más común es tratar Display como si fuera Search y esperar que la gente compre al instante después de ver un banner. No funciona así. Display trabaja por acumulación e intención latente: impacta repetidamente, construye familiaridad con tu marca y baja la fricción para que, cuando la persona esté lista, te elija a ti. Por eso medimos su aporte no solo por la conversión directa del clic, sino también por las conversiones asistidas (cuántas ventas tuvieron un toque de Display en el camino) y por las conversiones post-impresión (personas que vieron tu anuncio, no hicieron clic, pero después convirtieron). Ignorar esas métricas hace que Display parezca "no funcionar" cuando en realidad está empujando todo el embudo.
Otra diferencia clave es el costo. En Display normalmente se paga por CPM (costo por mil impresiones) o por clic, y los costos suelen ser una fracción de lo que cuesta un clic de búsqueda en sectores competidos. Eso significa que puedes comprar miles de impactos de marca por el costo de unos cuantos clics de Search. El riesgo, claro, es que ese alcance barato se desperdicie en sitios y apps de baja calidad si nadie lo gestiona con cuidado: ahí es donde entran las exclusiones, las audiencias precisas y la optimización que cuidan tu presupuesto.
Para entenderlo mejor, imagina el recorrido completo de un cliente. Arriba del embudo hay mucha gente que todavía no sabe que existes; ahí Display genera reconocimiento a bajo costo. En medio hay quienes ya te descubrieron y están comparando; ahí Display mantiene tu marca presente mientras investigan. Abajo están quienes ya entraron a tu sitio y dudaron; ahí el remarketing los regresa para cerrar. Search, en cambio, trabaja casi exclusivamente la parte baja: captura a quien ya tiene la intención y la teclea. Por eso Display y Search no compiten, se potencian: Display llena el embudo de demanda que Search después cosecha, y recupera el tráfico que Search ya pagó pero que se fue sin convertir. Verlos por separado es el error que hace que muchos negocios subestimen el aporte de Display.
Esto cobra especial relevancia en sectores con ciclos de compra largos, que son justamente donde más vemos resultados en España. En inmobiliario, alguien tarda semanas o meses en decidir un departamento; en educación, una familia compara programas antes de inscribir; en B2B, el comité de compra investiga durante semanas. En todos esos casos, una sola búsqueda no basta: el cliente necesita ver tu marca varias veces, en distintos momentos, para que cuando llegue la decisión, tú seas la opción familiar y confiable. Display es el canal diseñado para sostener esa presencia constante sin descapitalizarte, a diferencia de pagar un clic de búsqueda cada vez.
En España, Display rinde especialmente bien cuando se integra con el resto de tu estrategia y con la realidad del mercado: la mayoría del tráfico es móvil, las decisiones de compra suelen cerrarse por WhatsApp y hay temporadas fuertes —como Hot Sale y El Buen Fin— en las que la presencia de marca anticipada marca la diferencia. Por eso en Orbis no vendemos "banners sueltos": diseñamos Display como una pieza del sistema completo de captación, conectado con SEO, con el resto de paid media y con tu CRM para que ningún impacto se quede sin seguimiento. Llevamos más de 18 años operando campañas para +500 clientes, mantenemos 4.9★ en reseñas y somos Google Partner, así que sabemos cuándo Display suma de verdad y cuándo es mejor invertir tu presupuesto en otro lado. Esa honestidad es parte de nuestro enfoque de Business Assurance: no te vendemos un canal porque sí, sino el que mueve tu negocio. Si quieres saber si tu negocio en España es buen candidato para Display, platícanos tu caso sin compromiso y te lo decimos con claridad.
La respuesta honesta es: depende, y cualquiera que te dé un número cerrado antes de conocer tu negocio te está vendiendo humo. Dicho eso, sí podemos darte el marco real para que tomes una decisión informada sobre cuánto invertir en Google Display Ads en España. Lo primero que tienes que entender —y es el error más común de las PyMEs— es que tu inversión se divide en dos bolsas distintas: el fee de la agencia (la estrategia, el diseño de creatividades, la configuración, la optimización y los reportes) y la pauta (el presupuesto que va directo a Google para comprar impresiones y clics). Ese dinero de pauta no se queda en la agencia: va a los medios. Mezclar ambos conceptos esconde la rentabilidad real de cada peso.
La gran ventaja de Display frente a Search es el costo por impacto. Mientras un clic de búsqueda en un sector competido puede costar bastante, en Display normalmente pagas por CPM (costo por cada mil impresiones) o por clic a tarifas mucho más bajas. Eso significa que, con un presupuesto modesto, puedes generar miles de impactos de marca y construir reconocimiento o sostener una campaña de remarketing sin descapitalizarte. Por eso Display suele ser el canal más rentable para "estar presente" a lo largo de todo el embudo: el alcance es barato. El truco está en que ese alcance barato no se desperdicie, y ahí es donde el trabajo de gestión justifica su valor.
El precio correcto no es el más bajo, es el que te da retorno medible. En lugar de obsesionarte con el monto del fee, pregúntate qué te devuelve cada peso invertido. Una agencia seria te muestra métricas claras según el objetivo de la campaña: para remarketing, el costo por conversión y el ROAS (retorno de la inversión publicitaria); para campañas de marca, el alcance, la frecuencia, las conversiones asistidas y el crecimiento de búsquedas de marca. Si alguien solo te presume "millones de impresiones" sin conectar eso con resultados de negocio, desconfía: las impresiones de vanidad son justo lo que más fácil se infla en Display.
Un consejo práctico para una PyME de España: si tu presupuesto es acotado, empieza por remarketing. Es la campaña con mejor retorno de toda la cuenta porque le hablas a gente que ya te conoce y mostró interés. Una vez que esa base rinde, escalas hacia prospección y generación de demanda. No tiene sentido gastar grandes sumas en alcance frío si todavía no estás capturando bien a quienes ya visitaron tu sitio.
Hay una tentación muy común en España: contratar a quien cobre el fee más bajo o, peor, a quien "no cobra fee y solo te cobra la pauta". Suena atractivo, pero esconde una trampa. Display es de las campañas que más se desperdician sin gestión activa: si nadie revisa el reporte de ubicaciones, excluye las apps de juegos, controla la frecuencia y optimiza a conversión semana a semana, tu pauta —tu dinero real— se evapora en clics que no valen nada. En la práctica, un fee bajo con mala gestión te hace pagar dos veces: una en honorarios que no rinden y otra en pauta quemada. El fee no es el costo a minimizar; es lo que asegura que tu pauta trabaje. Lo barato, en Display, casi siempre sale caro.
Por eso conviene pensar la inversión en función de tu ticket promedio y tu margen. Si vendes un producto de valor bajo, tu presupuesto de Display debe ser proporcional y enfocarse en eficiencia (remarketing, sobre todo). Si vendes algo de ticket alto —un inmueble, un auto, un programa educativo, un contrato B2B—, puedes destinar más a generación de demanda porque una sola conversión paga muchas impresiones. No existe un número universal: existe el número que tiene sentido para tu economía. Una agencia seria parte de ahí, no de una tarifa de catálogo idéntica para todos.
En Orbis llevamos más de 18 años haciendo esto, con +500 clientes y 4.9★ en reseñas, y somos Google Partner. Trabajamos con Business Assurance: te desglosamos fee y pauta por separado, con metas medibles y reportes que puedes auditar, para que sepas exactamente a dónde va tu dinero y qué te devuelve. No te prometemos un precio mágico de internet ni resultados garantizados de la noche a la mañana, porque eso es justo lo que ofrecen quienes después decepcionan. Si quieres un número aterrizado a tu caso, a tu industria y a tu temporada en España, platícanos y te armamos una propuesta con transparencia, con fee y pauta desglosados y rangos honestos, sin cifras infladas. También puedes estimar tu retorno con nuestra calculadora de ROI y ROAS antes de decidir.
El remarketing (también llamado retargeting) es la técnica de mostrar anuncios específicamente a las personas que ya interactuaron con tu negocio: visitaron tu sitio web, vieron un producto, agregaron algo al carrito y lo abandonaron, llenaron a medias un formulario o pasaron tiempo en una página clave. En lugar de gastar tu presupuesto persiguiendo a desconocidos fríos, lo concentras en una audiencia que ya te conoce y ya mostró interés. Por eso, dentro de Google Display Ads, el remarketing suele ser —de lejos— la campaña con mejor retorno de toda la cuenta, y es lo primero que recomendamos encender a casi cualquier negocio de España.
La razón es simple y es una verdad incómoda del comercio: la enorme mayoría de tus visitantes no compra en su primera visita. La gente compara, se distrae, se va a ver otra pestaña, consulta el precio con su pareja, espera la quincena o simplemente no estaba lista. Sin remarketing, todo ese tráfico —que muchas veces pagaste con campañas de Search o redes— se pierde para siempre. Con remarketing, esos visitantes te siguen viendo mientras navegan por millones de sitios, apps, YouTube y Gmail, manteniendo tu marca y tu oferta presentes hasta que regresan a cerrar. En España, donde muchas decisiones de compra terminan de concretarse por WhatsApp días después del primer contacto, esa permanencia es oro: el banner mantiene viva la intención durante todo ese periodo de consideración.
El remarketing mal gestionado es el origen de esa sensación de "este anuncio me persigue por todos lados y ya me harté". Eso no solo molesta: quema presupuesto y daña tu marca. Por eso una pieza central de nuestro trabajo es el control de frecuencia: definir cuántas veces al día y durante cuántos días una persona ve tus anuncios, y establecer ventanas de membresía sensatas (no tiene sentido perseguir durante 90 días a alguien que visitó una vez hace dos meses). El objetivo es presencia constante y útil, no acoso. Bien calibrado, el remarketing recuerda; mal calibrado, espanta.
Para hacer remarketing necesitas tener correctamente instalada la etiqueta de Google (o el píxel correspondiente) en tu sitio, idealmente vía Google Tag Manager, y haber acumulado suficiente audiencia para que las listas sean accionables. También hay que respetar la normativa de privacidad y consentimiento: en España esto implica un manejo responsable de los datos y de las preferencias de cookies de los usuarios. En Orbis cuidamos esa parte con cumplimiento por diseño, parte de nuestro enfoque de Business Assurance: las campañas se montan respetando la normativa vigente desde el inicio, no como un parche al final.
Aunque aquí hablamos del remarketing dentro de Google Display Ads, el verdadero poder aparece cuando lo conectas con el resto de tu ecosistema. Las mismas audiencias de visitantes que construyes pueden alimentar remarketing en YouTube, en la red de búsqueda (mostrando anuncios distintos a quien ya te conoce) y, fuera de Google, en plataformas como Meta. La persona que dudó en tu sitio termina viéndote en varios frentes con un mensaje coherente, lo que multiplica las probabilidades de cierre. En España, donde el recorrido de compra salta del celular al WhatsApp y de vuelta, esa cobertura cruzada es justo lo que mantiene la intención viva hasta que la persona escribe "¿sigue disponible?".
También es clave entender que el remarketing no es un interruptor que se enciende y se olvida. Las audiencias se desgastan: si alguien ve el mismo banner durante semanas sin convertir, probablemente ya no lo hará, y seguir pagando por mostrárselo es desperdicio. Por eso rotamos creatividades, ajustamos las ventanas de membresía, separamos a los visitantes recientes (más calientes) de los antiguos (más fríos) y movemos el presupuesto hacia los segmentos que de verdad regresan a comprar. Es un trabajo de afinación continua, no una configuración única.
Un punto de honestidad importante para España: el remarketing necesita volumen suficiente de audiencia para funcionar bien. Si tu sitio recibe muy pocas visitas, las listas tardan en llenarse y la campaña no despega. En esos casos lo correcto es decírtelo de frente y, primero, trabajar en generar ese tráfico —con SEO, paid media o redes— antes de pretender exprimir un remarketing que aún no tiene a quién perseguir. Vender humo sería prometerte resultados de remarketing sin la base de visitantes que lo hace posible.
En resumen, el remarketing convierte tráfico perdido en segundas, terceras y cuartas oportunidades de venta, a un costo muy bajo y con un retorno que suele superar al de cualquier otra campaña. Si ya estás invirtiendo en atraer visitantes y no tienes remarketing activo, estás dejando dinero sobre la mesa todos los días. Llevamos más de 18 años y +500 clientes montando estas campañas con 4.9★ en reseñas y como Google Partner, bajo nuestro enfoque de Business Assurance que respeta la normativa de datos desde el inicio; si quieres activarlo para tu negocio en España, escríbenos y lo dejamos funcionando.
Es la objeción más legítima sobre Google Display Ads, y tiene fundamento: mal gestionado, Display sí puede convertirse en clic basura. Si dejas la campaña en automático sin supervisión, Google puede mostrar tus banners en apps de juegos donde los niños tocan los anuncios por accidente, en sitios de baja calidad llenos de publicidad, en ubicaciones que solo generan impresiones sin intención, e incluso ante tráfico inválido. El resultado es un reporte con "muchas impresiones y clics" pero cero ventas, y un presupuesto evaporado. Por eso, en una campaña de Display profesional, las exclusiones y la limpieza son literalmente la mitad del trabajo. No es Display lo que falla: es la falta de gestión.
La diferencia entre Display que quema dinero y Display que rinde está en una serie de controles que aplicamos y revisamos de forma continua. No es algo que se configura una vez y se olvida; es vigilancia activa semana a semana:
La forma de comprobar que Display no es humo es la medición correcta. Configuramos el seguimiento de conversiones por clic y por visualización, e instalamos bien la etiqueta de Google vía Tag Manager para que cada acción de valor quede registrada. Luego leemos las métricas que de verdad importan: costo por conversión, ROAS, conversiones asistidas (cuántas ventas tuvieron un toque de Display en el camino) y la calidad del tráfico que llega (tiempo en sitio, páginas vistas, rebote). Si una ubicación trae muchos clics pero los usuarios rebotan al instante, la excluimos. Si una audiencia convierte, le damos más presupuesto. Es un proceso de poda y refuerzo constante: cortar lo que desperdicia, alimentar lo que rinde.
En España hay agencias que reportan "millones de impresiones" como si fuera un logro, justamente porque las impresiones son la métrica más fácil de inflar y la que menos compromete. Nosotros trabajamos al revés: bajo Business Assurance, te damos procesos documentados y auditables y reportes con lectura honesta de lo que funcionó y lo que no. Verás el reporte de ubicaciones, las exclusiones aplicadas y el costo por resultado real, no una cortina de vanidad. Si una campaña de Display no tiene sentido para tu objetivo, te lo decimos: preferimos recomendarte invertir en otro canal antes que cobrarte por humo.
Las exclusiones evitan el desperdicio del lado de dónde aparece tu anuncio, pero hay un segundo frente igual de importante: la calidad del propio anuncio y de la página a la que lleva. Un banner confuso o demasiado agresivo puede atraer clics de curiosidad que rebotan al instante, lo que infla métricas sin generar nada. Y si el banner promete una cosa pero la landing muestra otra, el clic —que pagaste— se desperdicia igual que si hubiera caído en una app de juegos. Por eso cuidamos que cada pieza tenga un mensaje claro, una llamada a la acción honesta y una página de destino coherente, rápida y pensada para convertir. La protección del presupuesto no termina en la exclusión: incluye que el clic que sí pagas tenga la mejor oportunidad de cerrar.
También vigilamos el tráfico inválido y los patrones sospechosos. Google filtra buena parte de los clics fraudulentos de forma automática, pero un seguimiento atento detecta picos raros, fuentes anómalas o comportamientos que no cuadran, y permite reaccionar a tiempo con exclusiones o ajustes de segmentación. Es parte de la vigilancia activa que distingue una cuenta cuidada de una abandonada en automático.
Y conviene poner las expectativas en su lugar, con honestidad. Display no es un canal de "venta inmediata al primer impacto" como puede serlo Search para una intención caliente; su fortaleza está en la acumulación, el reconocimiento y la recuperación. Medir Display solo por la conversión directa del último clic lo hace parecer débil, cuando su mayor aporte suele estar en las conversiones asistidas y en el empuje que da a todo el embudo. Configurar bien la medición para ver ese aporte completo es, en sí mismo, una forma de proteger tu presupuesto: te evita apagar campañas que en realidad están funcionando, solo que no en la última columna del reporte.
En conclusión: Display bien operado es de los alcances más baratos y efectivos que existen, pero exige gestión quirúrgica. La diferencia entre desperdiciar tu dinero y multiplicarlo está precisamente en las exclusiones, la segmentación, la calidad creativa y la optimización a conversión que hacemos todos los días. Llevamos más de 18 años y +500 clientes afinando este trabajo, con 4.9★ en reseñas y como Google Partner; si quieres que revisemos o montemos tu Display sin desperdicio en España, platícanos tu caso y te mostramos el reporte de ubicaciones y el costo por resultado real desde el primer mes.
Sí. En Orbis diseñamos todas las creatividades de tus campañas de Google Display Ads: banners profesionales en todos los formatos que exige la red, alineados a tu identidad de marca y al objetivo de cada campaña, e incluyendo varias versiones para hacer pruebas y quedarnos con las que mejor rinden. No te pedimos que tú "nos pases el arte": la creatividad es parte del servicio, porque en Display el banner es el anuncio, y un banner mediocre desperdicia hasta la mejor segmentación. Una audiencia perfecta viendo una pieza fea, ilegible o sin llamada a la acción no convierte.
La Red de Display de Google admite varios tipos de anuncios, y cada uno cumple una función. Estos son los principales que trabajamos:
Un banner efectivo no es solo "bonito": está construido para comunicar en un segundo. Cuidamos varios principios en cada pieza:
El diseño no termina en el lanzamiento. Producimos varias versiones de cada concepto para probar mensajes, ofertas y estilos visuales, y dejamos que los datos decidan cuáles escalar. También renovamos la creatividad periódicamente para combatir el desgaste: cuando una audiencia ve el mismo banner demasiadas veces, deja de notarlo y el rendimiento cae. En España además adaptamos las piezas a las temporadas comerciales —Hot Sale, El Buen Fin, Día de las Madres, Navidad, regreso a clases—, porque un banner con mensaje de temporada conecta muchísimo más que uno genérico, y esas fechas concentran buena parte de las ventas del año.
Una duda frecuente es si conviene usar los anuncios responsivos (que Google arma solo) o los banners diseñados a medida. La respuesta honesta es: los dos, y por razones distintas. Los responsivos dan la máxima cobertura porque encajan en prácticamente cualquier espacio publicitario disponible, incluso en huecos donde un tamaño fijo no entraría; son indispensables para no perder inventario y para que tu campaña tenga alcance. Los banners diseñados a medida, en cambio, dan control total del aspecto y suelen verse más cuidados y on-brand, lo que ayuda especialmente en remarketing y en piezas de imagen de marca donde la presentación importa mucho. Lo profesional es combinar ambos: responsivos para amplitud y diseñados para los espacios y audiencias de mayor valor. Quedarse solo con responsivos por comodidad deja calidad sobre la mesa; quedarse solo con diseñados sacrifica alcance.
Otro punto técnico que cuidamos es el cumplimiento de las políticas y especificaciones de Google: pesos máximos de archivo, proporción de texto, ausencia de elementos engañosos (como botones falsos que simulan que el banner es funcional) y respeto a las políticas de contenido. Un banner que viola estas reglas se rechaza y frena tu campaña; uno bien construido se aprueba rápido y entra a competir por inventario sin fricciones. Esa "letra chica" del oficio es la que evita retrasos y desaprobaciones que cuestan días de pauta.
Vale la pena insistir en el papel del desgaste creativo, porque es invisible hasta que muerde. Una campaña puede empezar excelente y, semanas después, ver caer su rendimiento sin que cambie la segmentación ni el presupuesto: simplemente la audiencia ya vio tanto el mismo banner que dejó de notarlo. La solución no es subir la puja, es refrescar la creatividad. Por eso planificamos rotación de piezas y producción periódica de variantes, en lugar de entregar un set único y olvidarnos. Es la diferencia entre una campaña que se mantiene viva y una que se apaga sola.
Todo esto lo hace un equipo de diseñadores que trabaja de la mano con los especialistas en pauta, no un proveedor aislado. Esa integración entre creatividad y estrategia es justo lo que hace que el banner correcto llegue a la audiencia correcta, en el formato correcto y con el mensaje correcto para cada etapa del embudo. Llevamos más de 18 años produciendo creatividades que venden para +500 clientes, con 4.9★ en reseñas y como Google Partner, bajo un enfoque de Business Assurance que mantiene todo documentado y medible. Si quieres ver cómo se vería tu marca en Display, cuéntanos tu caso y lo aterrizamos a tu negocio en España.
Te proponemos la estrategia de Display y remarketing para tu embudo en España.
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